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Cartas de amor graciosas

hermoso amor
Cartas de amor graciosas
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Estás preciosa. Cada día que me despierto contigo me hace sonreír. Contigo, siento que el mundo está a mi alcance: jardines, museos, teatros, el océano. Cada día es una aventura potencial. No eres demasiado grande, no eres demasiado pequeño, y siempre estás listo para alimentarme con algo nuevo y delicioso. Me encanta cómo me has cambiado, me encanta que tus puertas estén siempre abiertas.

Eres la mejor ciudad del mundo. Puede que algún día tenga que irme, pero siempre volveré contigo.

Amor Secreto

Eres mi secreto culpable, no puedo sacarte con mis amigos. ¿Mi madre? Ella nunca lo entendería. Pero a veces pienso en ti, y quiero tararear, incluso cantar en voz alta. Apenas puedo admitirlo ante mí mismo, pero algo en ti me conmueve, me toca donde nada más puede hacerlo.

Eres simple y sacarina, pero maldita sea la música pop, no puedo sacarte de mi cabeza.

No aprendí nada en preescolar

Lo he intentado todo. Te tiré de las trenzas, te tiré barro, te insulté. Nada funcionó. Te empujé de los columpios, saqué la lengua y todos los días me iba a casa a llorar. Te escribí notas, pero nunca las pasé.

Me pregunto si todavía llevas el pelo trenzado. Me pregunto si todavía comes arena. Me pregunto si aún usas gelatinas moradas y podrías ganarme en balonmano.

Debería haberte besado, pero tenías piojos.

Deberías haberme traído a tu cumpleaños

Deberías haberme traído a tu cumpleaños.

Es llamativa, dulce y fácil, así que la amas. La traes para ocasiones especiales. Haces cosas especiales para ella, le escribes mensajes, enciendes velas. Pero es aburrida. Soy sutil y complicado, así que olvídate de mí, pero soy mejor que ella.

No necesito ningún glaseado.

Demasiado perfecto

Demasiado perfecto
Tu existencia me hace querer arrastrarme bajo una roca. Tu belleza deshace todo lo demás: el sol se oscurece y los recuerdos de mi infancia se vuelven menos idílicos. Si sólo tuvieras una cicatriz o una marca de nacimiento, o un talón de Aquiles metafórico en lugar del que proviene de tus pantorrillas perfectas.

Tú abres la boca y yo sonrío ante el recuerdo de un columpio de neumáticos en el patio trasero mientras se restablece el equilibrio en el mundo.